CARBONCILLO
El carboncillo es una técnica de dibujo en seco que usa barras o lápices de carbón vegetal comprimido para trabajar con manchas, texturas y contrastes fuertes de luz y sombra, en lugar de líneas definidas como el lápiz de color.
Características principales:
El carboncillo se aplica "de lo oscuro a lo claro": se cubre la zona con tono oscuro y luego se retira material (con un borrador, un trapo o los dedos) para sacar las luces, en vez de ir sumando color como con lápices. Por eso permite pasar rápido de negro intenso a blanco puro, con una gama enorme de grises en el medio.
Materiales típicos:
- Barras de carboncillo (grueso, para cubrir superficies grandes) y lápices de carboncillo (finos, para detalles y contornos).
- Papel con textura media (canson o similar), que "agarra" el pigmento.
- Difumino, algodón o los dedos, para fundir tonos.
- Borrador maleable (tipo miga de pan), que no mancha y permite "dibujar con luz" sacando el carbón del papel.
- Fijador en spray, para que el dibujo terminado no se corra ni se borre al tocarlo.
Diferencia clave frente al lápiz de color: el carboncillo es más expresivo y rápido, ideal para trabajar valores (claro-oscuro) y volumen sin preocuparse por el color; el lápiz de color es más controlado y permite trabajar tono y color al mismo tiempo. Como ejercicio de taller, son complementarios: primero carboncillo para entender luz y sombra, después color para aplicar ese mismo criterio con matices.
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